Resulta que la Unión Europea parece que va a aprobar (o ya lo ha hecho) una ley que hará legal para las empresas que sus trabajadores curren 65 horas a la semana. Si se trabajase de lunes a viernes esto equivaldría a 13 horas al día en la oficina. Por mucho que queramos parecernos al próximo imperio -el chino- me parece totalmente fuera de lugar y una auténtica salvajada. Es cierto que esto sería previo acuerdo empresa-empleado, algo que raya la comicidad, porque siempre habrá gente a la cola del paro dispuesta a esclavizarse de forma legal.
Aunque hayamos avanzado muchísimo con ayuda de máquinas, Internet, etc. parece que esto no ayuda al hombre de hoy a trabajar menos y desde cualquier lugar -salvo sortudas excepciones-, ya que cada vez estamos más atados al patrón y condenados a permanecer más tiempo en esa fuente de aburrimiento que mayoritariamente es el trabajo.

En todo hay que intentar ver la oportunidad de negocio. Yo creo que si conseguimos inventar una mesa de trabajo que se convierta en cama y una silla de la que salga una ducha nos vamos a forrar, porque teniendo en cuenta que hay que dormir ocho horas diarias y comer tres veces al día, lo que está claro es que nadie se va a poder mover de su puesto de trabajo. Pero tranquilos, que sólo es de lunes a viernes.