Es algo que no entiendo. Todos, hasta los más huraños, sonreimos de vez en cuando y, con frecuencia, hasta lo hacemos de forma sincera. Preguntarse de dónde viene, puede parecer gratuito, una pérdida de tiempo, pero comparado con otros sucesos corpo-sociales (escatológicos, reproductivos, etc), mucho más fáciles de entender, la sonrisa me sigue intrigando.
Le pregunto a mi primo Google y no me lo deja claro. “Why do we smile?”. Y entonces yo me lanzo. No puedo evitarlo: se me ocurre que sonreír, por necesidad, debe ser la evolución natural del ancestral gruñido animal.
Me imagino a un grupo de Señores Cromañones compartiendo cueva adosada y uno con flequillo de líder le gasta una broma a otro (pregunta futura: ¿de dónde sale el humor?). Por aquel entonces el humor no era refinado como el de ahora… Debía ser algo más basto. Debía estar más cerca de una putada que de una gracia. ¿Y cómo, entonces, respondería el receptor de la broma? Pues como hacen los animales cuando se cabrean: enseñando los dientes.
grrr…
