“¡Qué vienen los chinos! ¡Que son muchísimos y cobran muy poco y nos van a dejar a todos sin trabajo porque no vamos a poder competir contra ellos!”
Este es uno de los mayores acojones de principios del siglo XXI. Al parecer -porque estas cosas se me escapan por muy lógicas que las pinten algunos- los estadounidenses cada vez son menos competitivos y poco a poco el cetro económico mundial va tomando un color cada vez más rojo chino-comunista (o pseudocomunista porque poco se parece el sistema económico del gigante asiático a las doctrinas de Marx por mucho que quieran disfrazarlo).
Así que es posible que las próximas generaciones vean a China como el nuevo Imperio que rige el mundo, con todo lo que ello supone de cambio de cultura, valores, etcétera. Aunque yo no llegue a ser como mi hermano que cuando era un moco decía que de mayor quería ser “americano” visto lo que nos depara el futuro resumo mi pensamiento en “Jesusito, Jesusito, que me quede como estoy”.
