Existen temas por los que no se tiene una opinión firme. Por más que uno piense no sabe si le gusta o no y, si tuviese que tomar la decisión de prohibirlo o permitirlo, seguramente utilizaría el comodín del público, dejando al pueblo soberano que eligiese a través de una votación, en una decisión al más puro estilo Poncio Pilatos. Eso es lo que me pasa a mí, con las corridas de toros. Encuentro personajes respetables a los que les gusta y otros tantos que lo detestan, amigos también en ambos bandos y mi cerebro también está dividido. Esto no es como la matanza de focas en Canadá, que me parece tan cruel como lamentable y asqueroso, sobre todo porque los que lo apoyan dicen que lo hacen porque hay muchos pueblos que se dedican a ello. También hay miles de personas que ganan dinero con los secuestros o los robos y no por ello hay que permitirlo. En fin, explicaré mis argumentos a favor y en contra acerca de las polémicas corridas de toros:
A favor:
- El toro de lidia es, sin discusión, el animal que mejor vive en el planeta. Es cierto que muere pronto y de una manera desagradable, pero antes de saltar a la plaza se pega la gran vida. Si tuviese que elegir, prefiero la vidorra en el campo y la muerte prematura antes que la angustiosa esclavitud de las gallinas en las granjas avícolas o los pollos mutados genéticamente para tener más pechuga, por ejemplo.
- Ver a semejante animal embestir contra un capote (y a veces acertar con carne de torero y todo) es algo que no deja impasible a nadie.
- Guste o no, el toreo es reconocido como arte y, como tal, muchos son los partidarios de preservarlo. Además es algo casi exclusivo de nuestro país, donde sin duda la tradición está mejor conservada y existen las plazas más reconocidas. Hay gente que alcanza verdaderos estados de éxtasis con las verónicas de
José Tomás.
- Económicamente -como en el caso de las focas- el mundo del toro da de comer a muchas familias y engorda la cuenta bancaria de no pocos toreros, además de elevar el caché en el papel cuché.
En contra:
- Se mire como se mire, ver morir a un animal no está bien que sea considerado un espectáculo. La época de los gladiadores, que tiene cierta semejanza, ya pasó hace unos cuantos años.
- Aunque traten de decir lo contrario, no se trata de una lucha de igual a igual. No es lo mismo ir provisto de lo que la naturaleza te ha dado para luchar contra otro ser vivo que utilizar espadas, banderillas y picas.
- Una buena corrida no debe terminar nunca con un montón de descabellos fallidos pero a veces esto ocurre y no es algo agradable para nadie. Ver agonizar a un animal de esta manera creo que no ofrece ninguna lección positiva.
Se trataría de una decisión verdaderamente complicada. Yo no sabría verdaderamente qué elegir, ni sé qué resultado tendría una eventual votación. Considerando que tanto el toreo como la caza las considero dos aficiones rancias me decantaría por abolir esta última. ¿Qué harías tú?