India III. Mujeres, vacas y viceversa.
Una de las primeras cosas que llama la atención cuando llegas a India es la libertad de movimientos de una vaca en este país. Al ser un animal sagrado para la religión hindú, campan a sus anchas; da igual que pasen por una carretera de mala muerte perdida en las montañas o por la autopista principal de Nueva Delhi, de allí no las mueve ni Krishna.
En cambio, si aterrizaste de noche, te preguntarás dónde están las mujeres indias porque no verás ninguna a pesar de que éste sea un país con más de 500 millones de féminas. De acuerdo, he tirado de hipérbole, porque alguna despistada sí te puedes encontrar, pero en una proporción ridícula.
Creo que la igualdad entre sexos puede ser el mejor baremo para calcular el progreso de un país y aquí aún están aún un poco lejos de alcanzar la equidad. Atrás quedaron los tiempos en los que las esposas (¡a la rica poligamia!) se arrojaban al fuego cuando moría su marido en el ritual llamado sati o la casi erradicada purdah por la que las mujeres debían permanecer encerradas para que sólo las pudiese ver el marido pero está claro que antecedentes tan nefastos provocan herencias que chocan a un europeo de a pie.
En Rajastán las mujeres no pueden ser propietarias, el analfabetismo femenino duplica el masculino y la aún arraigada cultura de la dote provoca que los padres no quieran traer niñas al mundo. Aquí una ecografía que muestre que vendrá una niña al mundo no implica una discusión por saber si la llamamos Dora o Nora sino que puede ser el paso previo a un aborto.
De acuerdo, quizás vuelva a estar exagerando, la situación tal vez no sea tan terrible como la pinto y no debería hacer juicios tan severos a la semana de haber aterrizado. Seguro que en Mumbai y en otras grandes ciudades la situación es bien distinta y debería recalcar que aquí han tenido una Primera Ministra, algo que nunca tuvimos en España, (aunque luego la gran Indira fue asesinada) pero de verdad que el equilibrio kármico ha dejado de lado este tema.
Por último y habiendo hablado de la poligamia me pregunto ¿habrá existido alguna vez una cultura en la que una mujer podía tener múltiples esposos? Y ya saben que no me refiero precisamente a los casos de Liza Minelli y Zsa Zsa Gabor. Sí que existen tales casos (gracias, Wikipedia), el fenómeno se llama poliandria, y está asociada al infanticidio de las mujeres neonatas. Peor el remedio que la enfermedad. Y es que está claro que somos más tontos que una vaca, joder.
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Tercer día completo en India y me ha vuelto a invadir la misma sensación. Siempre que viajo a un país del tercer mundo parece que voy vestido con el disfraz de billete con patas. Entiendo que la situación económica es nefasta aquí y que la gente sólo pide un poquito de nosotros que para ellos supone mucho pero, aún así, no consigo que no me molesten estas situaciones. No quiero miniaturas de elefantes de marfil, no quiero 100 postales del Taj Mahal, no quiero pulseras que nunca me pondré y me avergonzaría regalar.